sábado, 18 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Antes de nada, decir que mi abandono del blog estos días ha sido por consecuencias ajenas a mi proceder laboral.

Señoras y señores, llega la Navidad; Esa época del año en la que todo nuestro afán es llenar más que nunca la mesa y gastar pasta en chorradas a cuál más chorra (redundancia obligada). Pues bien, ante esta gulosidad (lo siento, la R.A.E. me la trae floja desde que decidieron llamar a la Y -i griega- YE) festivo navideña, decir que se olvidan de lo más importante: el nacimiento de Yesucraist. Y digo esto no porque sea religiosa ni nada de eso, sino porque sin que este acontecimiento hubiera pasado (o no, yo no lo ví, como le dijo una vez mi padre a un testigo de Jeová -aunque realmente sus palabras fueron "¿Pero tú lo viste como para decir que eres testigo?-) , no podríamos ponernos ciegos de jamones, quesos, carnes, pescados y demás delicatesens de las que vamos a disfrutar en unos pocos días. Y qué decir de la deseada play3, jur, jur, jur...De hecho, que naciera Yesucraist es lo más transcendental de la religión cristiana. Pero bueno, ese tema es por todos sabido (para quien se pierda: cuando en el colegio haces una línea temporal, el año 0 es el año en el que nació el nota éste).

Pues bien, para desearos un buen paso por estas fiestas, os dejo la siguiente ilustración, en la que como ya dijera antes en otro lugar, me hubiera parecido mucho más acertada la salida triunfal del baby Yesucraist por las puertas de par en par de las entrañas de su madre, los verdaderos protagonistas de estas fechas. Pero cuando me disponía a ejecutar tal idea, me acordé del pobre de José, llamado por moi el no-padre, que a sabiendas que el níño no era suyo, se hizo cargo de él. Y ¿cómo se le paga?, poniéndolo en el belén como un hombre florero. En fín. Ahí os la dejo:
Felices fiestas.