viernes, 7 de enero de 2011

Ni la de Mérimée ni la de Bizet...

...la de moi. Mi Carmen. Mi personaje operístico más obsesivo. ¿Por qué? Porque aún no he visto una Carmen bien caracterizada: gitana, morena, sin vergüenza, despreocupada, con la libertad por bandera...No es que yo la haya hecho tal y como la veo, no; creo que mi obsesión vá más allá. Es algo platónico. ¿Y por qué publicar una Carmen con la que no estoy al 100% de acuerdo? Porque de todos mis acercamientos, este ha sido el más conseguido. Evidentemente no voy a dejar de hacer Cármenes cigarreras. Las obsesiones tienen esa, y nunca jamás habrá una definitiva. Pero de momento, me satisfago con el resultado de hoy. No sé si será por ella, o por el papel de mi Don José, que quizás sea el elemento que complementa a mi Carmela y hace que me atreva a ponerla. Pero bueno. Ahí está.

Y como viene siendo costumbre en mis publicaciones operístico-literarias, os dejo un fragmento de la pieza que musicalizara Bizet, en concreto la Habanera, por María Callas (Hubiera preferido que la cantase Tatiana Troyanos, puesto que fue la primera voz con la que escuché esta obra, pero bueno...).


Por cierto, que se me olvidaba...¡FELIZ AÑO NUEVO!