martes, 12 de julio de 2011

Sansa y la septa Mordane

"Las labores de costura de Sansa eran siempre exquisitas. Todo el mundo lo decía.
`Las labores de Sansa son tan bonitas como ella -dijo una vez la septa  Mordane a su señora madre-. Tiene unas manos tan hábiles, tan delicadas...-´ [...]
Sansa sabía coser, bailar y cantar. Escribía poesías. Tenía buen gusto al vestirse. Tocaba el arpa y, por si fuera poco, también el carillón. Y lo peor, era hermosa. Sansa había heredado los pómulos altos de su madre y la espesa cabellera rojiza de los Tully".


Martin, George R. R., Juego de Tronos, Canción de Hielo y Fuego, 1996.