martes, 11 de octubre de 2011

Mártires: San Sebastián

A mí esto del santurreo no es que me flipe, pero sí que es verdad que hay historias santorales que, cuanto menos, se hallan a la altura de una película gore (y son grotescas de cojones). Y los llamados mártires son los mejores.

Esta primera entrega de Mártires la va a abrir San Sebastián: el nota al que acribillaron a flechazos pero que no murió de eso. (¿Soy sólo yo o alguien más es capaz de ver el paralelismo con el viejo de BraveHeart?...ahí lo dejo).

Reza la leyenda que, ejerciendo como militar, descubrieron que el muchacho era seguidor de Jesús. Y claro, el jefe se puso hecho una furia -y con razón, porque por lo visto la bipolaridad por entonces no se llevaba- y le mandó morir asaetado (a flechazos, vamos...). Pero por lo visto, Sebastián, que aún no era santo porque no había muerto en condiciones brutales todavía, sabía más que los otros soldados y se hizo el muerto, estilo cucaracha, y dejaron de lanzarle flechas.

Aquélla vez tuvo suerte, y, acogido por unos colegas suyos, lo llevaron a casa de una que lo curó. Y al notas no se le ocurre otra que ir a ver al que fuera su jefe a hacerse el chulo porque no había muerto. Claro, si mosqueas al jefe, es lo que pasa: al final murió a latigazo limpio.