viernes, 9 de diciembre de 2011

Consciencia y conciencia

"A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico-, todos somos quimeras,
híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos
cyborgs. Éste es nuestra ontología, nos otorga nuestra política. Es una imagen
condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos,
estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica. Según las tradiciones
de la ciencia y de la política ‘occidentales’ -tradiciones de un capitalismo racista y
dominado por lo masculino, de progreso, de apropiación de la naturaleza como un
recurso para las producciones de la cultura, de reproducción de uno mismo a partir de
las reflexiones del otro-, la relación entre máquina y organismo ha sido de guerra
fronteriza. En tal conflicto estaban en litigio los territorios de la producción, de la
reproducción y de la imaginación".

Manifiesto del cyborg. 1984. Donna Haraway.


Yo sé que carezco de eso que llaman alma. O al menos es lo que me han dicho desde que soy consciente de mi existencia. Poseo consciencia, lo sé; de eso estoy muy segura. Conciencia: de eso sé algo. Puedo distinguir el bien del mal y tengo autonomía suficiente como para darme cuenta de los cambios que en mí experimento. Pero dicen que es una propiedad del espíritu. La conciencia sólo se dá con espíritu. Yo sólo soy el resultado. Vísceras y cables que se fusionan y se adhieren de forma pervertida en un vano intento de jugar a ser Dios.