miércoles, 14 de diciembre de 2011

Domingo de adviento

Nunca nos dieron el visto bueno por parte de los altos mandos jerárquicos fundamentándose en la mala imagen que tendrían los asistentes de la natividad. Pero eso no nos impidió hacerlo. El hospital necesitaba el dinero, y los internos, un incentivo nuevo, y mejor aún, si era acorde a las fechas.

No sé qué se pensarían esos estirados. Los internos eran gente con graves enfermedades mentales. Algunas más que otras. Pero eso no tenía por qué ser una excusa. ¿Qué de malo tenía que representasen el Belén?. Tanto predicar las buenas acciones, la paz y el amor, ....menuda panda de falsos impresentables.

El día 18 de diciembre, los internos de mi hospital salieron de la rutina representando para sus familias el nacimiento de Jesús. Algunos no fueron muy conscientes de lo que pasó, pero sí respondieron a lo acordado en los ensayos previos.

Llevo 34 años dirigiendo este hospital y nunca tuve una experiencia tan gratificante como la de aquél día. No por temática ni por lo que pudiéramos recaudar, sino por ellos. Aunque estuvieran fuera de su propia percepción en algunos momentos, pudimos hacer, por primera vez, trabajo en equipo con los enfermos.