miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sobre el nacimiento de Llésucraist

Yo ya sé que la conciencia humana no tiene cabida cuando de tradiciones se trata. Y más aún si la tradición se basa en la arraigada cultura navideña, con toda la pompa que conlleva: actos, reuniones, comidas, ....
Todo esto no hace más que crear un universo bucólico pastoril y de amor y paz más falso que Judas. Me explico:

1. Si María era humana (la que decía que era virgen), más concretamente una hembra humana, ¿cómo cojones pare sin ponerlo todo perdido? Porque yo supongo que el acto de tan profunda trascendencia para la humanidad se habrá efectuado vía vaginal, vamos, digo...

2. Tampoco entiendo por qué está mejor vista la visceralidad humana en Semana Santa. Yo tengo mi teoría, y es la de dar pena por el trato al bonito bebé que nació el 25 de diciembre del año ¿0-1?. En fin.

3. Si como técnica de acercamiento al populacho los eclesiásticos y/o entendidos del tema decidieron, no sé cuándo, humanizar a estos personajes de la fantasía cristiana, no entiendo por qué no dejan al bebé Llésucraist con la mierdecilla esa con la que se nace, por ejemplo, que dicen que es muy buena para la piel del recién nacido...Ah bueno, que iban a venir los Reyes Magos. Imagínate a María diciéndole a José -"Pepe, que van a venir las visitas, que el padre de verdad del niño es my conocido e influyente...qué dirán de mí si el niño no está limpio...", o algo así.

4. Porque me dá pena tanta pantomima. Besos, saludos y buenos deseos de gente que ni puedes ni te pueden ver. Ah, bueno, y porque también me dá pena de José, el NO padre.

Por estas cosas y por más, aparte de mis propias tendencias de nacimiento, he decidido que en mi felicitación de navidad Llésucraist esté sucio; María, llena de sangre; y que José deje de humillarse de esa manera.

En fin, para todos, FELIZ NAVIDAD.