viernes, 3 de febrero de 2012

Rock band-mma

Lo único que nos seguía quedando de aquélla época eran nuestros viejos instrumentos de música. No es que fuésemos gran cosa, pero cada sábado, desde los doce, nos solíamos reunir para tocar. Pero todo se desmoronó cuando el sótano de mi padre se incendió por culpa de un cigarrillo mal apagado. No quedó nada. 

Ahora, a los setenta años, nos hemos vuelto a reunir. Consuelo nos citó a todas en su casa. Decía que era una sorpresa. Y sí que lo fue: su nieto le había regalado un juego de esos nuevos...



Fragmento del libro Diet-ario.