miércoles, 18 de abril de 2012

De cómo crucé de un lado a otro

Resultó una vez, que la decisión se apoderó de mí y quise ver qué había al otro lado de la calle. Dispuesta a dar el paso, una señora que me vio quiso hacerme, escandalizada, desertar, a lo que yo respondí:

-Pero señora, es sólo un paso. No tiene más. No pasa nada. Al otro lado puede que haya cosas que en este lado no estén. Ilusiones, esperanzas; nuevas visiones de las cosas...

-Pero niña insensata, osada...¿qué ver? ¿descubrir? Problemas, miedos, pesadillas, desilusiones, maldad, crítica destructiva, podredumbre...

-Cosas que se puedan solucionar con esfuerzo, ganas, empeño, tesón...-le dije-

-Y que sólo te reportarán dolor, sufrimiento, desgarro, engaño...-respondió-

-Puede, pero aunque me agujereen el alma, será mi decisión; mi hecho, mi labor, mi lucha, mi cruz y mi camino.

Y acto seguido, bajo la mirada de la boquiabierta señora ante tal descaro, crucé la calle.



Barniz blando sobre tinta digital.