miércoles, 23 de mayo de 2012

Dafne

Por culpa de una tontería de Cupido porque Apolo se había mofado de él, la pobre Dafne cuando se dio cuenta, estaba pidiéndole a Peneo, su padre, que por Zeus y todo el Olimpo junto la salvara del acoso del dios del amor. Se nota que, el padre, como era así de cachondo, dijo: "ya que la niña es ninfa de los árboles, que sea un Laurel". Visto por el lado bueno, el árbol se convirtió en sagrado para Apolo -fíte tú qué cosa- y las hojas del mismo para echársela a los guisos (que no sé cómo, mi madre siempre me la pone a mí).