sábado, 7 de julio de 2012

Merecido

Es esta entrada una oda acerca de una tribulación; la congoja del después, la desgracia cernida sobre el ser que en párvulas conjeturas acerca de los infortunios en todos acaecidos, sigue sintiendo su inmunidad ante el desastre. Porque saberse en posesión de todos los actos tecnológicos, de todas esas grafías que acogen toda una ardua tarde de trabajo es sumamente importante para el buen desarrollo de la mente ejecutante. Esto no es más que un alarde del guardado; un grito de dolor ante la pérdida física de esas horas que no hacen más que forjar esas antiestéticas ojeras... El sentido fatuo del conjunto se hace un hecho para aquél que trabaja creyéndose que nada puede perecer -salvo que lo mandes directo a la papelera, pero ahí ya hablamos de una predisposición con respecto del sujeto hacia el objeto, que quede claro-.
Por eso, y por evitar futuras aflicciones del ánimo, si en Photoshop vas a trabajar, cada trazo has de guardar. Yo he perdido una Nyota Uhura sexy (que vale, era una speed painting, pero duele...)



Sólo me ha quedado esta captura de pantalla de cuando iba un poco más de la mitad para que fuese criticada con fundamento. La volveré a hacer, qué remedio =.=